pasta con salsa de calabacin 1024x768 - Pasta con salsa suave de calabacín y anacardos

Pasta con salsa suave de calabacín y anacardos

Si algo bueno tiene una nevera medio vacía es que es un trampolín para inventar recetas nuevas. Es una manera de combinar ingredientes que parecían incompatibles; de romper con los sabores tradicionales y salir de la zona de confort. Quizás yo no me atrevo tanto como mi pareja, quien me contó que, en su época de estudiante, había llegado a comer pasta con miel porque eran los dos únicos ingredientes que le quedaban en la despensa, juas juas.

En verano, no suelo comprar demasiado. Voy tirando con lo que tengo y comprando ingredientes frescos casi a diario. Así me inventé el otro día esta salsa tan rica (testada y aprobada por menores de 8 años que se chupaban los dedos, ¡y eso que era VERDE!).

Con las cantidades que os doy tendréis para un par de veces, así que no dudéis en congelarla o guardarla en la nevera por unos días.

Tiempo de preparación: 20 minutos

(CS= cucharada sopera; cp= cucharada de postre; cc=cucharada de café; T=taza)

Ingredientes:

Pasta de vuestra elección (preferiblemente integral, ya sabéis)

  • 2 calabacines
  • 2 puerros
  • 2 dientes de ajo
  • zumo de 1/2 limón
  • 125 g anacardos (previamente remojados unas 3 horas)
  • 1/2 T agua
  • 1 CS mugi miso (opcional)
  • 6 tomates secos
  • 2 CS aceite de trufa (o de oliva virgen extra sin aromatizar)
  • 1 CS salsa de soja
  • semillas de sésamo

Preparación:

En un poco de aceite dorar los ajos laminados, luego los puerros cortados a rodajas y los calabacines a cubos de unos 3 cm. Salpimentar y rehogar por unos 10 minutos a fuego medio.

Verter la mezcla en una batidora de vaso (cuidado de no quemarnos) y añadir el miso, el zumo de limón, el agua y los anacardos escurridos. Triturar bien y corregir de sal.

Aparte prepararemos la salsa de tomates secos, que le dará un toque más explosivo a nuestro plato. Para ello dejamos en remojo en agua caliente los tomates por unos 10 minutos. Luego los escurrimos y los trituramos junto con el aceite de trufa y la salsa de soja.

Para servir, ponemos la pasta regada con la salsa verde y un poco (solo un poco, que es fuerte, ¿eh?) de salsa roja por encima. Podemos añadir semillas de sésamo tostadas, como hice yo, para darle el toque crujiente. Y ¡Tachaaan!

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