conciliación laboral y familiar - "No sin Mujeres" en las ponencias. "No sin Hombres" en los cuidados

“No sin Mujeres” en las ponencias. “No sin Hombres” en los cuidados

Hace ya algunos meses de la iniciativa “No sin Mujeres”, por la que más de cincuenta economistas y académicos de las Ciencias Sociales se comprometieron a no volver a participar en ningún congreso, mesa redonda o ponencia donde no hubiera al menos una mujer en calidad de experta.

 

El objetivo no deja de ser un mínimo, pues no se exige la paridad, sino la presencia de una mujer. Pero, como era de esperar, el manifiesto levantó la habitual polémica, encabezada por los que argumentaban que la idea iba en detrimento de la calidad de las ponencias, dando por sentada la imposibilidad de encontrar expertas a la altura de sus homólogos masculinos.

Dada la escasez de mujeres en algunas áreas de conocimiento, es posible que algunas disciplinas que posteriormente pretendan adherirse a la iniciativa se enfrenten a dificultades. Sin embargo, no olvidemos que en el campo que nos concierne de la Economía y las Ciencias Sociales, existe un gran número de mujeres profesionales, por lo que no acabo de entender dónde está el problema.

El manifiesto “No sin Mujeres” es un reflejo de la voluntad de igualdad de género, propia del feminismo ilustrado; un reclamo a nuestra libertad mediante la equiparación de los derechos y privilegios entre hombres y mujeres, dirigiéndolos hacia la mejora de las condiciones de vida de las mujeres. Sin embargo, los detractores del feminismo de la igualdad son los que suelen aprovechar una situación que nos perjudica para recordarnos con su tono más acusador ¿no queríais igualdad? Si trabajamos más horas de las convenidas y nos quejamos por no conseguir conciliar nuestra vida personal y profesional, lo primero que nos echarán en cara es que eso nos pasa por querer ser iguales.

Hay que tener claro que “diferencia” no significa “desigualdad”, y que lo contrario de la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad. En este sentido, muchas veces se han malinterpretado los conceptos, generando un debate interno en el movimiento: Feminismo de la Igualdad versus Feminismo de la Diferencia. Este último se focaliza más en la identidad de las mujeres, las cuales deben luchar contra un sistema ideado por los hombres y reinventarse en un nuevo modelo de femineidad que no esté contaminado por el patriarcado. Si bien ambas posturas pueden parecer excluyentes entre sí, la historiadora Joan Scott consigue unir las dos vertientes, aclarando que igualdad e identidad no son lo mismo. Podemos reivindicar ser iguales que los hombres en derechos, pero sin perder de vista nuestro objetivo de reinventarnos en un sistema no androcentrista.

Por ello, es completamente legítimo querer tener las mismas oportunidades laborales que los hombres y el mismo salario, pero sin tener que renunciar a otros objetivos propios de nuestra naturaleza femenina. Clic para tuitear

Yo puedo querer desarrollarme en el área profesional que me apetezca, y a la vez satisfacer mi deseo de ser madre y criar a mis hijos con total libertad, sin que ambos sean objetivos antagónicos.

“No sin Mujeres” demuestra que no hay que esperar a que se publique una nueva ley para cambiar las cosas, sino que somos capaces de generar normas sociales sin necesidad de legisladores. Aunque la regla todavía no esté completamente legitimada, se espera como objetivo final que resulte inconcebible un acto académico protagonizado exclusivamente por hombres, tal y como estamos acostumbradas. Seguramente nuestras hijas, cuando alcancen la edad adulta, puedan disfrutar de congresos en los que se celebre una consagrada paridad de género entre los ponentes, y la voz de las mujeres sea escuchada en las esferas intelectuales y científicas.

Ahora bien, llegadas a este punto estaremos de acuerdo en que las profesiones no tienen o no deberían tener género. Ser catedrático en Microbiología no tendría que depender de ser hombre o mujer, como tampoco ocuparse de la limpieza de las oficinas, o ser monitora de comedor en una escuela. Las mujeres nos abrimos paso para ocupar un lugar en las élites intelectuales, pero descuidamos que todavía ostentamos el récord de participación en los trabajos relacionados con las tareas reproductivas.

Y es aquí donde creo que la lucha por la igualdad está descuidando una parte importante del proceso. ¿Podremos seguir aspirando a construir esa nueva identidad sin que los hombres muevan ficha? Ellos nos ceden un asiento en el Foro Económico Mundial, pero quizás vaya siendo hora de que nosotras les demos una plaza en el comedor escolar; les contratemos para cuidar de nuestros mayores; o las empresas de servicios de limpieza se comprometan a tener hombres que pasen la mopa. “No sin Hombres” debería ser el reclamo de las mujeres de la limpieza, de las cuidadoras de guarderías y de muchos otros empleos feminizados.

Hace un tiempo escribí un artículo al que di por título “Hasta que ellos no lleven faldas“, en el cual intentaba explicar que iba siendo necesaria una revolución masculina para seguir avanzando en nuestro camino a la libertad. Creo que nos olvidamos que, para que la igualdad sea efectiva, la brecha profesional de género no debe intervenirse únicamente sobre una de las variables, sino que las dos partes son susceptibles de cambio.

https://www.eldiario.es/zonacritica/mujeres-mires-unete_6_772432767.html

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