caballerosidad - Las damas primero ¿Caballerosidad o machismo encubierto?

Las damas primero ¿Caballerosidad o machismo encubierto?

Hace unos días, una amiga me planteaba sus contradicciones respecto a la caballerosidad. ¿Era enemiga del feminismo por apreciar los actos de cortesía? Por otro lado, que un hombre le abriese la puerta del coche ¿podría ser un alarde de superioridad enmascarada al darle un trato preferente por pertenecer al supuesto “sexo débil”?

El recién casado que cruza la puerta de su casa llevando en brazos a su esposa; el compañero de trabajo que no duda en arrancarle de las manos ese paquete pesado a una colega; el desconocido que cede el paso a una mujer en la entrada de un centro comercial; son sin duda actos que se consideran “de cortesía” y que -aun partiendo de la buena fe- suelen estar dirigidos por el fantasma del patriarcado. Un patriarcado rancio, aunque -eso sí- cortés. Y es que, por mucho que a algunas les resulte de mal gusto rechazar un gesto amable que parece por sí mismo inofensivo, el feminismo radical repudia cualquier acto de caballerosidad, por considerar a las mujeres incapaces e inferiores.

Por lo general, tendemos a interpretar como comportamientos machistas solo aquellos que implican un maltrato u ofensa a la mujer por el simple hecho de serlo. Clic para tuitear

Por esta misma regla, la caballerosidad podría considerarse todo lo contrario, sin embargo, esta premisa no tiene en cuenta el concepto de “superioridad” del hombre respecto a la mujer

Para entender mejor en qué consiste la caballerosidad es interesante remontarse al origen de la palabra “caballero”. Resulta que fueron el amor cortés y la cultura feudal nobiliaria quienes promovieron la conocida figura del hombre enfundado en una armadura. En un principio, se trataba de un personaje de espíritu protector que se regía por un código de honor. Una de las misiones de los caballeros de antaño era la de proteger a los más débiles; es decir, a los ancianos, a los discapacitados, a los menores y -ahí está el quid de la cuestión- a las mujeres.

En nuestros tiempos, la caballerosidad es interpretada socialmente como un acto desinteresado de cortesía exigible únicamente a los hombres. Entendemos que este comportamiento positivo deriva del supuesto que una de las obligaciones de los caballeros es la de amparar -lo cual da derecho a tomar decisiones en nombre del protegido- a las “indefensas” y “desvalidas” mujeres.

Pero cabe reconocer que la caballerosidad es una manifestación más de las relaciones de género desiguales que perpetua de forma legitimada la subordinación de las mujeres. Clic para tuitear

Como declara la jurista feminista Alda Facio “el machismo es el desprecio por las mujeres, aunque esté disfrazado de caballerosidad”. No nos engañemos, abrir la puerta del coche a una mujer conlleva implícita la idea de que existe cierta incapacidad por su parte.

¿Qué ocurre si eres hombre, has sido educado para ser caballeroso y cortés y crees que “es eso lo que se espera de ti”? La respuesta es bien sencilla: pregunta a tu pareja si es eso lo que necesita y si le parece bien que lo hagas. Pero pregúntate siempre si tu gesto de caballerosidad conviene a tus intereses o si simplemente quieres ser amable sin esperar nada a cambio.

Fuentes:

 

 

Si te gusta, ayúdame a difundir

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *