el hombre títere - Jamás la vida había sido tan fácil

Jamás la vida había sido tan fácil

Notó como una luz artificial le golpeaba con suavidad los párpados. Cuando abrió los ojos, una suave luz artificial que se tornaba cada vez más blanca, iluminaba la estancia. Se dio media vuelta en la cama, y una voz femenina, la de su mujer, le susurraba desde el móvil que le quedaban cinco minutos para dejar de hacer el gandul.

Al cabo de un rato, echó mano al teléfono, que descansaba a su lado sobre la mesita de noche, y desactivó la luz. Buscó la aplicación de los buenos días, mientras se dirigía al baño. Un cepillo de dientes aparecía sobre la pantalla del dispositivo, recordándole los movimientos que debía ejecutar para un buen cepillado y acompañándole con una musiquita de fondo. Minutos más tarde, la melodía cambió cuando se sentó en el wáter y se activaron las noticias de actualidad.

Al bajar a tomar el café, le esperaba su esposa en el salón. Le dedicó una frugal sonrisa mientras ejecutaba movimientos sincronizados en su sesión de fitness, siguiendo las clases que le brindaba una aplicación que le había ayudado a perder más de dos quilos en dos semanas. Mientras tomaba el café, editó el calendario. Una voz le recordaba los aniversarios del día. A dos de los que cumplían años los conocía, a los otros, no. Suponía que había tenido un par de encuentros profesionales con ellos, pero no conseguía recordarlos. Programó la misma felicitación automática para todos.

Como era sábado y la app de tareas domésticas le recordaba que le tocaba cocinar a él, activó la app de recetas. Siguiendo el menú de la semana y, en función de lo que les quedaba en la nevera, la aplicación le sugería un pollo con verduras. La propuesta le resultó muy satisfactoria y se felicitó por haber descargado aquella última versión que, entre otras cosas, tenía muy en cuenta sus preferencias culinarias.

Su agenda -que tenía sincronizada con la de su mujer- le avisaba de que esta tenía una cena con amigas, así que él pensó en mirar aquel partido de futbol al que había apostado a través de una aplicación de apuestas. Pero una alarma se disparó en su móvil avisándole de que ese día debía ir a visitar a su madre, como sugería una aplicación para mantener unas relaciones familiares saludables. También le avisaba de enviar un ramo de flores a su hermana por el día de su santo, a lo que él aceptó, confirmando también la dedicatoria sugerida.

Al volver por la noche, su mujer estaba arrebujada en el sofá. Miraron la televisión durante una hora, siendo fieles al programa que recomendaba la aplicación cultural. Y luego ambos escucharon un bipbip al unísono. En los dos teléfonos comenzó a sonar un blues sugerente. Se desnudaron automáticamente y copularon durante diez minutos siguiendo los pasos y posturas que les iba sugiriendo una aplicación para mejorar el rendimiento sexual. No le apetecía demasiado, pero una alerta señalaba que llevaban más de una semana sin hacer el amor, y su relación había bajado dos puntos según el ranking de la aplicación.

Luego se pusieron el pijama y se fueron a dormir. Antes de cerrar los ojos, acompañados por la música relajante que arrancaba de su dispositivo, esbozó una sonrisa de plástico y pensó que jamás la vida había sido tan fácil.

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1 comentario en “Jamás la vida había sido tan fácil”

  1. Fácil y vacía. ¡Qué bien explicado Esther!
    Necesitamos volver a tiempos pasados en los que pensábamos un poquito más, verdad.

    Gracias por compartir tu reflexión.

    Un saludo

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