Ferrero Rocher caseros apilados - Por fin han llegado los auténticos Valero Rocher

Por fin han llegado los auténticos Valero Rocher

Definitivamente, mi próximo post va a titularse “cómo querer ir a contracorriente y no morir en el intento”. Estamos en plena navidad y a mí, una ex-adicta al azúcar, estar rodeada de bomboncitos, turrones y polvorones me trae por la calle de la amargura. Escribo esto el 26 de diciembre, y os aseguro que ya han caído unos cuantos Ferrero Rocher, además de algún pedazo de Suchard. Empiezo a pellizquitos chiquititos, y poco a poco me voy animando hasta que digo: “¡a tomar por saco!”. Entonces vuelve a aparecer la vieja Esther, la que me convence de que no puedo estar en una lucha constante contra todo y todos, y que si tengo que zamparme algún que otro bombón que me han ofrecido pues me lo zampo, porque no pasa nada si en mi rutina no lo hago.

Seguro que son menos que otros años, porque os prometo que eso de haber acostumbrado a mi paladar a comer dulces sanos ha funcionado, y los como con menos ansiedad. Os digo esto mientras me estoy tomando un batido verde. Me da igual que sea detox o como lo quieran llamar, porque ni siquiera sé si es cierto. Simplemente me lo tomo porque me esta sentando genial meterle vitaminas y frescura a mi body después de la caña que le he dado estos dos últimos días.

Para mitigar un poco la que está cayendo, he ideado una versión bastante molona de los Ferrero Rocher: los Valero Rocher. Algo que va a camino entre los bombones y las bolitas energéticas y que están cargados de cosas buenas para vuestro cuerpo.

Ingredientes (para 18 bombones):

  • 150 g dátiles deshuesados
  • 80 g aceite de coco (a poder ser prensado en frío)
  • 150 g avellanas tostadas y peladas
  • 25 g cacao en polvo desgrasado y sin azúcar
  • 150-200 g chocolate para fundir

PREPARACIÓN:

Poner los dátiles en remojo con agua caliente durante 20 minutos. Calentar el aceite de coco hasta que queden una textura de pomada. Triturar junto a los dátiles escurridos y el cacao en polvo. 

Separar unas 18-20 avellanas y el resto triturarlas junto a la mezcla anterior. Os tiene que quedar una pasta bastante compacta y perfectamente moldeable.

Formar bolitas del tamaño aproximado de un Ferrero Rocher y meterles una avellana en el interior. Cuando las tengáis, llevar al congelador por unos 20 minutos. Mientras tanto, fundir el chocolate (al baño María o al microondas, pero yo soy más partidaria del primero). Sacar las bolitas del congelador e inmediatamente embadurnarlas con el chocolate. Ahora solo tenéis que meterlas en la nevera para que solidifiquen bien antes de hincarles el diente.

A mí me ha hecho gracia envolverlas con un papel dorado que tenía por ahí. Mi hija les ha ido poniendo unas pegatinas para decorarlas y debo decir que el resultado me ha sorprendido un montón. ¡Que vivan los Valero Rocher! Que nadie os engañe, que éstos son los auténticos…

Ferrero Rocher saludables
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