botellas fermentos - Compartir bacterias para crear comunidad. Entrevista a Cuchara

Compartir bacterias para crear comunidad. Entrevista a Cuchara

El mundo va deprisa. Todas vamos a contrarreloj. No hay tiempo para quedar con amigas, hacer mermeladas, disfrutar de una tarde de lectura o  tejernos un jersey. Hasta Eduardo Galeano dijo en una ocasión “paren el mundo que me quiero bajar”. Y sí, en la cultura de la inmediatez, nos preparan para correr. Todo está concebido para ahorrar tiempo. Un tiempo que, por mucho que queramos atesorar comprando productos preparados,  robots que limpian el suelo o thermomixes, seguimos sin disfrutar.

Paradójicamente, en medio de esta falacia, voy y descubro los fermentados: una ruptura con el paradigma del “lo quiero ya”. Y no sólo eso. Los fermentados representan una pataleta contra la comida “muerta”, pasteurizada, que encontramos en el supermercado. Fermentar en casa es una forma de apostar por la comida real, necesaria para nuestra microbiota. Es accesible a cualquier bolsillo, y una buena forma de promover la cocina del aprovechamiento, ya que suele prepararse con los restos de comida que solemos desechar.

Me he acercado a este mundo de la mano de Cuchara, un proyecto que tiene por objetivo proveer herramientas de emancipación alimentaria. Ellas tienen muy claro que “hemos dejado de comer alimentos para consumir productos”.

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1. ¿Quién hay detrás de Cuchara?

Somos Caro y Marta, tenemos varias cosas en común y algunas muy diversas entre nosotras, lo cual garantiza la emoción de este tándem que formamos. Ambas llevamos años trabajando desde la autogestión, tenemos niñas pequeñas pero ya no bebés. Somos feministas y nos interesa mucho la alimentación enfocada desde la soberanía alimentaria. Somos muy pilas y en casa a ninguna de las dos nos tiran una piel de limón sin comentárnoslo antes.

2. ¿De dónde sois? ¿De qué campo profesional venís?    

C – Yo soy de Venezuela, aunque llevo quince años viviendo en Barcelona, actualmente en Vilanova i la Geltrú. Estudié Ingeniería y también Fotografía y Nutrición.

M – Yo soy de Barna, estudié Ciencias Políticas (va en serio) y más tarde Producción Gráfica. Me dediqué muchos años al marketing y la comunicación antes de hacer un cambio de vida tras ser madre.

Eso sí, a ambas la maternidad, tal como funciona en nuestra sociedad, nos pegó una buena sacudida que nos hizo ver, claro y cristalino, que los usos del tiempo y el trabajo no están pensados para ser compaginados con la vida.

3. ¿Cómo nace Cuchara y vuestra pasión por los fermentados?    

Nos conocimos trabajando juntas en un proyecto autogestionado en Barcelona en 2015, pero coincidimos poco tiempo. Pasaron un par de años y la comida volvió a ponernos en el mismo camino. Ahí nos dimos cuenta que las dos estábamos experimentando con fermentados y en algún momento, cada una por separado, nos planteamos hacer de ello nuestra dedicación profesional. Fue cuando nos juntamos que empezamos a darle forma y lo fuimos mutando hasta llegar a donde estamos ahora.

C – Respecto a la pasión por los fermentos, como con todo lo relacionado con alimentación, lo mío vino por simple curiosidad y por ganas de probar cosas nuevas, en parte por cuidar mi propio cuerpo y en parte por pensar en cómo podía ser más sostenible y hacerme las cosas yo misma en vez de comprarlas. Casualmente o no, mi pareja me regaló el primer libro de fermentados de Sandor Katz y me pareció apasionante su visión política y de transformación a través de nuestras decisiones al alimentarnos; así fue como me estrené con el kéfir de agua,  del kéfir pasé a la kombucha y la ginger beer, luego siguió el chucrut… y una vez te metes en el mundo de los fermentados no puedes parar, es adictivo 😉

M – Yo conocía los fermentados como consumidora pero claro, cuando empiezas a investigar te das cuenta de que los que se venden en la mayoría de tiendas son pasteurizados y ahí me entró el gusanillo. Me inicié con el kéfir de leche que me pasó una compañera del grupo de consumo y la kombucha me sedujo completamente. Empecé a entender la alquimia que hay detrás de estos procesos cuando vi una madre de kombucha y probé el té fermentado. Ahí conocí también el trabajo de Sandor Katz. Viendo, por ejemplo, sus vídeos es muy fácil emocionarse con la
fermentación…

4. Tengo la sensación de que detrás de Cuchara se esconde mucho más que un mero interés por los fermentados: la cocina del aprovechamiento se tiñe con ideas de cambio social. ¿Creéis que podemos conseguir una verdadera transformación social a partir de cambios en nuestros hábitos culinarios y alimentarios?

Cuando empezamos nuestra andadura profesional de prueba y error lo hicimos porque nuestras amigas nos pedían que les enseñáramos a fermentar y al principio pensamos que haríamos talleres de eso y de aprovechamiento, alternativas alimentarias, que son cosas que nos gustan y nos sentimos capaces de compartir. Pero enseguida vimos que no teníamos vocación de talleristas, o más bien, que nos apetecía hacer un zoom un poco más amplio. Trabajando en la ideación de Cuchara entendimos que lo que ofrecemos son herramientas de transformación social con la excusa del alimento. Es un terreno en el que las decisiones que tomamos tienen enormes implicaciones, aunque no siempre nos damos cuenta. Si decidimos comprar local o, incluso, no comprar, cambiamos el mundo fijo. Además, como tu bien sabes, entrarle por el estómago a la gente siempre es buena idea 🙂

También nos gusta mucho la idea de que incidiendo en los procesos relativos a la comida estamos tomando las riendas del sistema alimentario y también de nuestras vidas, lo cual es muy potente. Si además lo hacemos con más gente, el efecto es alucinante.

5. ¿Qué está fallando en el mundo de la industria alimentaria?
Creemos que en algún momento de la partida hemos dejado, como sociedad, de comer alimentos para pasar a consumir productos, que es lo que la industria alimentaria produce mayormente. Clic para tuitear

Estos productos llevan un proceso industrial para hacerlos más económicos, duraderos y palatables. Es un negocio muy lucrativo y no negamos que nos facilita la vida a veces porque no siempre tenemos una vaca cerca para ordeñarla o dos horas para cocer unos garbanzos, pero se nos ha ido claramente de las manos. Cuando una entra en un súper la mayoría de lo que se encuentra no son alimentos sino sucedáneos Clic para tuitear

Y como son cosas complicadas, llenas de ingredientes y no asequibles a nuestro entendimiento como un pimiento o un trozo de pan, necesitamos que otras personas nos digan cómo utilizarlas. Sin darnos cuenta, nos ponemos en manos de la misma industria que nos ofrece estos ítems, ventajosos en primer lugar para ella, para que también nos asesore en lo que nos conviene.

6. ¿Qué es para vosotras la emancipación alimentaria?    

Precisamente para nosotras la emancipación es la autonomía y la libertad para tomar decisiones respecto a lo que entra en nuestra casa y más tarde en nuestro cuerpo, tomando decisiones informadas e incidiendo, al hacerlo, en el sistema alimentario.

Puede parecer complejo porque nos hacen creer que somos unas mindundis sin criterio, pero si buscamos los alimentos que nos sientan bien y son reconocibles a primera vista no solemos fallar. Y si alguien tiene dudas que se imagine a una abuela de las nuestras, las que se criaron en la postguerra y seguro que se inspira.

7. ¿Por qué es necesaria la “comida viva” que fomentáis desde Cuchara?

Nosotras abogamos por los alimentos completos, y reconocibles. Alguna gente los llama comida real o comida de verdad. También nos gusta hacer hincapié en el origen local de los mismos. Cómo hemos dicho, consumiendo estos alimentos trabajamos para que el sistema alimentario sea más sostenible y nuestra salud también nos lo agradecerá. No hemos hablado de ello, pero uno de los problemas de la plaga de ultraprocesados que vivimos son la gran cantidad de desequilibrios de salud que se está revelando que llevan asociadas.

8. Muchas personas no quieren preparar sus propios fermentados, sobre todo porque temen posibles intoxicaciones. ¿Qué recomendáis para iniciarse en este mundo?

¡Es que la era del antibiótico ha hecho mucho daño! Hay que superar una cierta barrera de incertidumbre para empezar a hacer algo que no sabemos que resultado final va a tener y que rompe varios de los tópicos sobre seguridad alimentaria de la actualidad. Por eso, lo que recomendamos es no iniciarnos solas. Si buscamos comunidad fermentadora encontraremos un montón de gente que está dispuesta a compartir su experiencia. Desde grupos en redes sociales a listas de donantes de cultivos, podéis encontrar “vidilla” no importa dónde estéis del globo. Y, claro, lo ideal es juntarse y compartir bacterias. A nosotras nos gusta decir que #fermentarcreacomunidad.

9. Los fermentados parecen una revolución contra la tiranía del tiempo en nuestra sociedad capitalista. La slow food, la comida real necesita a menudo algunas semanas de preparación. ¿Cómo las que vivimos estresadas en la ciudad, con jornadas interminables, responsabilidades familiares y sin apenas tiempo para nosotras mismas, podemos romper con este paradigma?

Algo sobre lo que nos interesa hacer incidencia es que la alimentación saludable también se ha convertido en un gran negocio, así que las personas con más medios tienen más posibilidades de acceder a alimentos de calidad, de acceder a conocimiento al respecto y, cómo no, de tener tiempo para dedicar a este campo. A Cuchara nos interesa acercar este tema a la gente que no tiene tantos recursos; creemos que es urgente garantizar el acceso a una buena alimentación y a la información sobre ella a toda la población. Con esta idea estamos trabajando varias propuestas de formación y concienciación que entroncan con el enfoque de algunas administraciones.

También pensamos que la idea de que comer bien es complicado beneficia mucho a la industria: como es tan complicado, abandónalo y date a la lasaña congelada. Creemos que siempre se pueden hacer cositas, dentro de las posibilidades de cada una. Cambiar un ratito de Netflix por un poquitito de amasado puede ser igual de terapéutico en un momento dado. Ahí de nuevo nos parece clave juntarnos con amigas para
intercambiar ideas y compartir tuppers.

Y si no tenéis amigas cerca buscadnos en Facebook o Insta y hacemos comunidad por ahí 😉

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