planta carnívora - El patriarcado en nuestra anatomía

El patriarcado en nuestra anatomía

El machismo impregna toda nuestra existencia, incluso desde el momento en el que nos engendran. No se trata de rememorar a todos los anatomistas que se han mantenido indelebles en nuestro cuerpo, desde la pelvis hasta nuestro útero, pasando por las trompas de Falopio. Es probable que nunca nos hayamos parado a pensar en el montón de hombres que han ido esparciéndose por el cuerpo de la mujer, cual colonizadores que se han permitido plantar su bandera sobre territorio femenino.

Pensaréis qué hay de malo en que estas personas descubrieran algo y le dieran su nombre, fenómeno que se conoce como epónimo. Y la respuesta está en que las mujeres, hasta el siglo pasado, no tuvimos acceso a la educación y ni mucho menos a la medicina, de modo que el ultraje queda más que demostrado.

Las mujeres tenemos pliegue, saco y tabique de Douglas, glándulas de Bartolini, además de trompas de Falopio, entre otros nombres masculinos esparcidos por nuestra anatomía. Por cierto, que este último nombre me resulta tan cómico como ofensivo. ¿Cómo hemos podido permitirlo? Hasta un tal Grafenberg se tomó la licencia de poner su inicial en el que decía el punto erógeno de nuestro cuerpo.

Es sobradamente conocido que el lenguaje modela el pensamiento,

y me parece indiscutible que el hecho de que sigamos llamando de esa forma a los órganos femeninos contribuye a perpetuar las desigualdades de género sin ser conscientes de ello. Clic para tuitear

Pero el machismo en la anatomía va más allá. La palabra “clítoris” viene del griego y su traducción sería algo así como “bajo llave”. Por otro lado, Himen fue el dios griego del matrimonio. Falleció su noche de bodas y dio nombre a la membrana que cubre el orificio de la vagina. Parece inconcebible que todavía sigamos utilizando estas palabras.

Estoy de acuerdo en la afirmación de Lera Boroditsky, una profesora de Ciencia Cognitiva, en que el uso de epónimos acaba denotando que los descubrimientos y avances en la ciencia son obra de una sola persona, y no tanto el resultado de un equipo colaborativo. Si a ello le sumamos que los epónimos están casi reservados a los hombres y a sus hazañas en la historia, estamos siendo cómplices de otra artimaña del patriarcado.

Un colectivo de feministas mexicanas consiguió hace un tiempo que se aceptara cambiar en los libros de anatomía el nombre de “Trompas de Falopio” por el de “Trompas de Vaginopio”, alegando que una parte del cuerpo exclusiva de las mujeres no podía hacer alusión a la máxima representación masculina: el falo. Para ellas, es intolerable que las partes del cuerpo de la mujer pertenezcan a los hombres, pero no pensaron que la propia palabra “vagina”, que integra el nuevo nombre “Vaginopio”, proviene del latín y significaba “estuche” o “vaina” en la que el varón enfunda su “arma”.

Fuentes:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-44452744

 

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3 comentarios en “El patriarcado en nuestra anatomía”

  1. Mari Carmen Muñoz Honrado

    Hay que ver lo que se aprende con tus explicaciones! Me encanta leer tus comentarios porque desde luego a pesar de mi edad, aprendo un montón de cosas. Eres genial querida Esther, así que la conclusión es… Cuánto tiempo hemos sido utilizadas por el hombre! Joo si hasta para los órganos femeninos nos han puesto nombres masculinos! De qué forma podríamos cambiar tanta mala praxis en la historia?.un beso guapa y sigue habriendo los ojos a esta nuevas generaciones.

  2. Mari Carmen Muñoz Honrado

    Otro reto que me haces, porque esto tengo que probarlo, así que entre mi hijo y yo seguro que lo hacemos un día, gracias guapa.

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