No toquéis las pelotas

Una sociedad enferma no puede pasar un solo día sin un balón de fútbol.

Suena el timbre que anuncia el inicio de la media hora de recreo. Niñas y niños queremos ser los primeros en salir. Llevamos en los bolsillos algún juego de cartas, cromos, canicas, una goma elástica, o una comba. Pero, apenas llegamos al patio, un sonido característico delimita rápidamente el territorio. Comienza a botar un balón, huérfano, que alguien ha lanzado en medio de la pista donde, poco a poco, cada uno va ocupando su lugar. Niños eufóricos se disponen a formar los equipos: el delantero; el portero; el defensa… A nosotras ni siquiera se nos ha ocurrido poner un pie allí dentro. Resulta que es su territorio. Lo es porque nunca nadie nos ha dicho lo contrario, y a los profesores tampoco parece importarles que tengamos que colocarnos detrás del murete para intercambiarnos los cromos. No nos queda otra si queremos protegernos de los balonazos.

Ayer le dieron en toda la cara a mi amiga, que había tenido que cruzar la pista porque se le escapó una pelota. Queríamos jugar a batear en los diez metros cuadrados que nos quedaban de patio, pero fuimos ilusas. Esta mañana algunas se han dado prisa para hacerse hábilmente con un par de árboles donde atar la goma.  Pero pronto ha llegado el equipo B -el grupo de niños que no cabía en la pista principal- a jugar también allí a fútbol. Así que han empezado las peleas, porque resulta que quieren utilizar de portería precisamente los dos árboles que nos quedan para la goma. Como no nos gustan las discusiones, hemos optado por largarnos a jugar a las palmas en un rincón.

Mi memoria me ha premiado recordando un día ordinario de recreo. Seguro que también os acordáis de que los niños ocupaban prácticamente toda la zona de ocio jugando al balón. Mientras tanto, las niñas debíamos permanecer en un segundo plano, sin apenas espacio para practicar otros juegos o actividades a riesgo de sufrir algún balonazo. No me cuesta demasiado imaginar cómo hubiese sido el escenario si los niños hubiesen tenido que prescindir de “tocar las pelotas” durante un día. Seguramente, como está ocurriendo ya en las escuelas que se han sumado al “día sin balón”, niñas y niños hubiésemos compartido muchos más juegos; nos hubiésemos conocido mejor; se hubiese visibilizado la distribución sexista y desigual de la zona de recreo; y, quizás algún otro día -incluso con balón-, nos hubiera apetecido jugar todas con todos a fútbol.

“El día sin balón” es una campaña iniciada en 2013 a la que cada vez se están adhiriendo más centros educativos, sobre todo en el País Vasco, por la cual se elimina la práctica del fútbol en el recreo un día a la semana. Clic para tuitear

Hay varios objetivos detrás de esta iniciativa:

  • Por un lado, igualar la distribución del espacio de juego -indiscutiblemente sexista- en las escuelas. Por lo general, la zona de ocio se destina casi en el 90% al fútbol, practicado casi siempre por niños.
  • Otra razón es dar visibilidad a otro tipo de deportes y actividades, lo cual contribuye a ampliar miras y a que los niños aprendan a desarrollar otras habilidades.
  • Teniendo en cuenta que el fútbol es un deporte altamente competitivo y que conlleva muchas veces a la exclusión de muchos niños, también se pretende mejorar la convivencia y la inclusión de todos los alumnos en las horas de juego.

Algunas críticas a favor de “tocar las pelotas”

Como otras iniciativas feministas, “el día sin balón” con el que se pretende educar en la igualdad en las escuelas -y que, recuerdo, implica en principio un solo día sin jugar a fútbol durante el recreo- está recibiendo un aluvión de críticas, muchas como consecuencia de una mala difusión por parte de algunos medios de comunicación, que erróneamente habían anunciado que el Gobierno Vasco “prohibía el fútbol en sus escuelas”. El sindicato de profesores ANPE también denunciaba un “intervencionismo político exagerado” en los centros educativos. Sin embargo, hay que aclarar que los centros son libres de sumarse o no al día sin fútbol. Se trata simplemente de una guía de buenas prácticas para la educación en la igualdad y cada escuela, en función de su organización e infraestructuras, es libre de decidir si poner la iniciativa en marcha o no.

Y digo yo, ¿tan grave es que se suprima un día de fútbol en el recreo? ¿Tan denunciable puede ser que se quiera compartir UN SOLO DÍA de la semana el espacio entre todas y todos? Está claro que queda demasiado trabajo de sensibilización cuando tantas personas no entienden que destinar una zona central en las escuelas para el fútbol, practicado mayoritariamente por niños varones, es una práctica excluyente.

La reorganización de los espacios públicos, a menudo sexistas como los recreos, conlleva a un cambio de actitudes, lo cual ya está demostrando en las escuelas que se han sumado a la iniciativa una mejora de la convivencia y un desarrollo de nuevas habilidades. A quienes no sean capaces de entender algo tan evidente, solo les pido que dejen también de “tocar las pelotas”. Aunque sea por un solo día.

Fuentes:

https://www.20minutos.es/noticia/2045775/0/balones-futbol/sexismo/recreos/#xtor=AD-15&xts=467263

http://www.hezkuntza.ejgv.euskadi.eus/r43-2459/es/contenidos/informacion/dig_publicaciones_innovacion/es_conviven/adjuntos/coeducacion/920006c_Pub_EJ_hezkidetza_plana_c.pdf

 

 

 

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