mujer contra machitrols - Pedagogía crítica en el feminismo: sobre los “cuñaos” y los “machitrols”

Pedagogía crítica en el feminismo: sobre los “cuñaos” y los “machitrols”

Me ocurre alguna vez que, tras leer un artículo escrito por alguna feminista, me queda un sabor de boca agridulce. No tiene porqué venir necesariamente de una feminista radical, o radfem, con las que suelo coincidir en opinión y de las que aprendo cada día. En realidad, mi desencanto está provocado más por el tono del discurso que por el contenido. Y es que creo que olvidamos que el feminismo, radical o no, no tiene porqué mostrarse violento, ni mucho menos altivo o pedante, sino que debe conservar la humildad de todo discurso que se precie.

Dada la rapidez y la complejidad que abraza al movimiento en los últimos años (me atrevería a decir en los últimos meses), en los que han aparecido un gran número de feminismos, creo que las feministas debemos tomar aire ante determinadas situaciones. Con ello me refiero a mostrarnos los menos hostiles posible cada vez que nos encontremos con un supuesto “cuñao” -dícese de un hombre inculto con una idea equivocada sobre el feminismo-, tal y como lo definiría Irantxu Varela. Sé que puede resultar difícil, pero a veces metemos en el mismo saco la estupidez irremediable de un machitrol y la ignorancia de un potencial aliado.

Fue precisamente el otro día, mientras me tronchaba de risa con un vídeo de Varela -a la que admiro por cargar sobre los hombros una auténtica enciclopedia del feminismo-, que mi pareja que dijo algo que me sacudió la conciencia: “es triste que se ría tanto de los enemigos del feminismo como de los que tienen buenas intenciones de aprender sobre ello”. Y creo que tiene razón.

A estas alturas, estamos de acuerdo en que el feminismo debe hacer uso de una pedagogía crítica para incitar a las personas a desafiar las creencias y prácticas establecidas y conseguir una verdadera transformación social. Esto podrá ser posible si se promueve la conciencia crítica en sus discursos y se estimula a la población -también a los “cuñaos”- para que se cuestionen a sí mismos lo aprendido, advirtiendo las imperfecciones del sistema y alentando a modificar esa realidad para el bien común.

La pedagogía crítica -desarrollada con el fin de plantar cara a cualquier tipo de opresión, desposesión o discriminación- tiene una asignatura pendiente que ya fue planteada por Paulo Freire y Michael Apple: debe ser simple -no simplista-. El mismo Freire, en su “Pedagogía de la indignación”, señala algunas premisas que debería cumplir la pedagogía crítica y que, en consecuencia, también debería aplicar el feminismo en su divulgación:

  • Desprenderse de cualquier tipo de arrogancia, pues intimida y limita la comunicación y el interés.
  • El discurso de ser libre de suficiencia, para evitar que aquellos que son suficientes reconozcan su insuficiencia.
  • Evitar el excesivo empeño por tener la razón.
  • Eliminar el elitismo teórico y la pomposidad con la que muchas veces se envuelve el discurso.
  • Incluir negociaciones y predisposición.

Unos de los principales desafíos del feminismo es enfrentarse a las viejas estructuras de poder que han manipulado nuestra forma de interpretar la realidad, dando lugar los conocidos “cuñaos” que Varela ridiculiza. Sin embargo, para plantar cara a las políticas simplistas, las cuales se caracterizan por utilizar comunicación sencilla y fácilmente asimilable por todos, y que el patriarcado ha utilizado en las escuelas y en los medios de comunicación, necesitamos operar de la misma manera. Sin caer en la simplicidad, el discurso feminista debe ser sencillo.

Sin embargo, para plantar cara a las políticas simplistas, las cuales se caracterizan por utilizar comunicación sencilla y fácilmente asimilable por todos, y que el patriarcado ha utilizado en las escuelas y en los medios de… Clic para tuitear

Contra el modelo heteropatriarcal hegemónico, el que se ha adueñado de los marcos mentales y ha configurado nuestro sentido común, las feministas tenemos una doble misión:

  • En primer lugar, seguir trabajando en nuestra deconstrucción, con una visión crítica permanente y el ojo puesto en las estructuras de poder.
  • Por otra parte, intentar llegar a un número mayor de personas y hacer que las teorías feministas sean accesibles a cualquier persona, ofreciendo las herramientas para que puedan participar de su propia realidad y empoderando para que todas las personas sean capaces de transformar sus vidas.

El feminismo está en plena vorágine y ha comenzado a celebrar algunos logros por los cuales ha estado luchando durante los últimos tiempos. Aunque sus teorías probablemente nunca antes hayan tenido mayor acogida, aún está lejos de librarse de ciertas trampas que pueden conducir al movimiento a un estrepitoso fracaso. Todavía es visto con demasiado recelo por gran parte de la población, y es precisamente sobre esta desconfianza por la que hay que trabajar, divulgando un discurso sencillo y, por qué no decirlo, afable, capaz de llegar hasta el “cuñao” más intransigente.

Fuente: “Critical Pedagogy: Where Are We Now? Peter Mc Laren, Joe L. Kincheloe
Si te gusta, ayúdame a difundir

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *