educacion sexual integral - Mamá, ¿Cómo se hacen los niños?

Mamá, ¿Cómo se hacen los niños?

Cuando me inscribí a la última conferencia de Anna Salvia, “Cómo acompañar la sexualidad durante la infancia”, no imaginé que después me sobrevendrían emociones contradictorias. Por un lado, aprendí mucho más que a encontrar una explicación satisfactoria a la pregunta del título. Y por otro me cabreó -sentí verdadera rabia- que no se impartieran este tipo de charlas en los centros de enseñanza, en todas las AMPAS, o en escuelas de padres. Aprendí que la educación sexual es básica, necesaria, preventiva y, sobre todo, liberadora.

¿Quién es Anna Salvia?

Una psicóloga que desborda naturalidad. Está especializada en salud sexual y tiene una larga trayectoria ofreciendo talleres entre niños y adolescentes. Es la autora del libro Viaje al ciclo menstrual. También escribió la guía didáctica de un cuento precioso titulado El tesoro de Lilith. En definitiva, es una de esas personas que no te dejan indiferente.

¿En qué consisten los talleres para madres y padres?

La dinámica de las charlas es participativa. Sin embargo, no se trata de un debate ni de una tertulia. ¡Prohibido juzgar! Las aportaciones de las participantes deben ser espontaneas y se dejan caer en el centro de un enorme círculo humano. Se comparten, simple y generosamente, sin esperar contrarespuestas. En los talleres de Anna Salvia se escucha desde el corazón y sin poner demasiado esfuerzo en el análisis. Eso sí, se requiere a los participantes que prometan confidencialidad ante todas las opiniones expresadas en el taller. “Apagad los móviles y no habléis con el de al lado”. Que empiece el espectáculo.

La ablación cultural del útero y otros descubrimientos.

Nuestra herencia cultural es la responsable de que algunas de nuestras zonas sexuales se hayan bloqueado, anulado, invisibilizado. En el caso de las mujeres, se trata del clítoris y del útero. Las niñas pequeñas suelen sentir su útero con frecuencia, en forma de palpitaciones y contracciones. Muchas canalizan esa energía sexual a través de frotamiento del suelo pélvico.

El útero y las sensaciones que provoca en el cuerpo de las niñas en sus primeros años de vida no se nombran. Salvia llama a este fenómeno la ablación cultural del útero. Clic para tuitear
Lo mismo ocurre con el clítoris, una parte que, incluso siendo externa, ni tan solo se la menciona por su nombre. Es como si, de algún modo, nos avergonzáramos de decirla en voz alta. El clítoris no tiene valor reproductivo y por ello ni tan solo aparece en la mayoría de libros de texto en las escuelas (ver imagen).

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programa nacional de Educación Sexual Integral para las escuelas en Argentina

En el caso de los hombres, la próstata es el órgano sexual invisibilizado.

Así que una de las primeras lecciones es que nuestras hijas e hijos conozcan el nombre real de las partes de su cuerpo: clítoris, útero, próstata, prepucio, pene, vulva, vagina, escroto, glande… Olvidémonos de llamar “botoncito” a ese apéndice externo que tenemos que limpiar a las niñas cuando les cambiamos el pañal y acostumbrémonos de una vez por todas a nombrar al “clítoris” por su nombre.

Objetivos de la educación sexual

1. Que nuestras hijas e hijos conozcan su cuerpo, sepan nombrar las partes, las sensaciones, los fluidos)

Salvia hace una analogía entre el cuerpo humano y una casa:

  • Casa: cuerpo
  • Habitaciones: partes sexuales, como el pene, la vagina, el clítoris, el glande, el útero, la próstata…
  • Sistema eléctrico: corresponde con el deseo, la excitación, los orgasmos, el enamoramiento y las emociones, en general.
  • Fontanería: para las niñas, el flujo vaginal y menstrual o la eyaculación femenina; mientras que en los niños hablamos del líquido preseminal y del semen.

2. Que nuestras hijas e hijos se acepten a sí mismos y a la diversidad

Que conozcan y respeten las diferentes orientaciones del deseo; de identidad de género; la diversidad de sexo biológico (intersexualidad); las distintas expresiones de género; la diversidad cultural y racial…

3.Que aprendan a vivir la sexualidad con el máximo placer y el mínimo riesgo.

Aquí entra en juego la prevención del abuso sexual. Salvia da unas pautas muy básicas; reglas que siempre debemos aplicar y hacer entender a nuestros hijos y es que, a la hora del juego sexual entre menores -el cual en ningún momento debe implicar excitación entre ellos- es necesario que se respete:

  • Pequeños con pequeños
  • Medianos con medianos
  • Grandes con grandes

Es básico para evitar abusos entre menores de diferentes edades o entre un adulto y un menor.

Desafortunadamente, la educación sexual suele llegar tarde o no llega nunca.

Son muchos los casos de abusos que podrían haberse evitado con una educación sexual temprana. Por otro lado, muchas madres y padres nos quedamos enquistadas en los viejos esquemas, sin poder siquiera imaginar que podemos ofrecer a nuestras hijas e hijos una alternativa mucho más liberadora y respetuosa de la sexualidad que la mayoría no tuvimos.

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