IMG 20180426 151540 - La 'tasa rosa' o el arte de engañarnos para que paguemos más que ellos

La ‘tasa rosa’ o el arte de engañarnos para que paguemos más que ellos

Comienzo a escribir este artículo precisamente en el día de Sant Jordi. Desde hace un tiempo decidimos no celebrar los días que el capitalismo ha decidido perseguirnos -todavía más- incansablemente: que si el día del padre; el de la madre; el Black Friday… La diada catalana de Sant Jordi no debería quedar exenta, salvo porque siento cierta debilidad por las letras, y confieso que no sé esconder la cartera cuando se trata de libros. Sí, señoras, yo también flaqueo.

Desde hace tiempo, los libros me los regalo yo. Disfruto con la diada a pesar de que, en su esencia, todavía subyace una fuerte carga patriarcal: la rosa para ellas y el libro para ellos.

Pasear por la calle y ver todas aquellas paradas con sus torres de libros; a esos escritores sonrientes, pluma en mano, dispuestos más que nunca a firmar autógrafos; a los libreros quienes, por un día al año, no dan abasto con tanta clientela…  Por fortuna, esta división sexista que confinaba la cultura a los hombres se ha ido difuminando con los años. Pero en el caso de la diada, cabe tener en cuenta que la tradición va en detrimento del bolsillo femenino, pues el coste medio de una rosa no puede compararse con el de un libro. Supongo que esta diferencia de precio puede englobarse dentro del conjunto de gastos que las mujeres tenemos más que los hombres. Es nuestra particular ‘tasa rosa’ del día de Sant Jordi.

Lo cierto es que la llamada ‘tasa rosa’ puede llegar a suponer hasta 1.300 euros de gasto extra a las mujeres, según ha denunciado FACUA-Consumidores en Acción, en un estudio realizado en cuatro cadenas de supermercados.

Y es que antes de tener conocimiento de la ‘tasa rosa’, yo tampoco era inmune a la publicidad de las cuchillas de afeitar para mujeres, que me parecían haber sido diseñadas para un supuesto “vello especial femenino”; o a los desodorantes, porque solía fijarme únicamente en el de mujer, bajo pretexto de que quizás mi piel pudiera resultar más sensible que la de un hombre. Ni siquiera me había puesto a pensar por qué, a pesar de proceder del mismo fabricante, la versión femenina era significativamente más cara. Y es que me jactaba de haber dado largas al Black Friday y al día de la madre, pero al capitalismo no hay quien le haga la zancadilla.

Hasta entonces, no me había planteado por qué pago casi el doble que mi compañero cuando voy a la peluquería, independientemente de si tengo el cabello corto o largo.

Resulta que la razón es porque soy mujer. Si os apetece, echad un ojo a este artículo, donde veréis algunas comparaciones de productos que os pondrán de mala leche.

Un estudio de 2017 elaborado por Tiendeo, el portal especializado en catálogos publicitarios online, afirma que las mujeres pagamos un 10% más que los hombres por productos de higiene. Clic para tuitearSi se trata de productos de perfumería y belleza, pagamos un 11% más que el equivalente para hombres.Pero atención, porque el mismo estudio indica que, si el artículo es una crema facial, vamos a pagar hasta un 89% más que la versión masculina. El mismo estudio demuestra que, por el contrario, los artículos de moda y complementos cuestan de media un 23% más caros a los hombres.

Sin embargo, el dato que me parece más indignante es el que demuestra que nosotras somos la diana para el consumo, ya que el 33% de los folletos muestra una presencia significativa de imágenes de mujeres con fines publicitarios, frente al 17% (la mitad) que utiliza mayoritariamente a hombres en anuncios. Si se trata de artículos de moda, la mujer aparece en el 65% de las imágenes.

Parece evidente que las mujeres representamos la fuerza consumidora del mercado, pero también somos las más engañadas.

¿Por qué no nos habíamos percatado antes? Pues porque los supermercados suelen disponer estos productos en estantes diferentes. No tienen un pelo de tontos. Por lo respecta a otros comercios, como los salones de belleza, estamos acostumbradas a ver un cartel en la puerta anunciando “Ella: 15 euros. Él: 10 euros”. Sí, en ese caso ni siquiera nos lo esconden y hasta ahora teníamos el mensaje bien integrado, como tantas otras cosas en lo que a desigualdad de género se refiere, pero no por ello debemos asumirlo y aceptarlo. Basta con comenzar a denunciar estas prácticas abusivas, dejar de comprar productos de tasa rosa y optar por la versión masculina. Del mismo modo, no temamos dirigirnos a nuestra peluquera o peluquero de confianza para comentarle que la desigualdad en su lista de precios no tiene ni pies ni cabeza. Probablemente nos diga que nos metamos en nuestros asuntos, pero también es posible que se encienda una pequeña chispa en su cerebro adormilado. Hemos estado ciegas demasiado tiempo, pero ahora llevamos puestas nuestras lentes progresivas.

Fuentes:

http://www.ideal.es/sociedad/alertan-fraude-tasa-rosa-maquinillas-20180308171427-nt.html

https://www.revistainforetail.com/noticiadet/la-tasa-rosa-mas-visible-en-higiene-y-cuidado-personal/d840c31a02775c40f653a219e68ebce5

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