Frida Kahlo. ¿Debe el feminismo revisar sus iconos?

 

Frida Kahlo
Frida Kahlo con 30 años

 

Me gusta Frida Kahlo. La admiro. Puedo compartir el dolor que arrastró a lo largo de su vida; primero, por su poliomielitis; más tarde, por su grave accidente. Soy capaz de sentir su frustración al no ver realizado su deseo de maternidad. La considero una mujer valiente, un personaje transgresor que dejó huella en nuestra cultura a nivel mundial. Practicaba el poliamor y la bisexualidad, mofándose de los preceptos de su sociedad para mostrarnos, con total transparencia, su imagen andrógina y a la vez delicada, sin precedentes entre los cánones de belleza femeninos. Se abrió camino en medio de la misoginia artístico-burguesa de su época hasta importar a Europa su obra y, con ella, también su México natal.

No osaría decir una palabra en contra de lo que fue y de lo que nos legó, sin embargo, no considero que Frida Kahlo deba ser un icono feminista.

No porque piense que no pueda catalogarse como feminista, porque lo fue ¡Vaya si lo fue! Sino porque, en muchos aspectos, su historia -como muchas biografías, llenas de luces y sombras- no representa los valores que ampara el movimiento, muy especialmente el de libertad e igualdad. Os explico esto porque, con motivo del 8M, en el círculo de mujeres del que soy miembro, algunas dijimos que la imagen de Frida Kahlo que figuraba en numerosos carteles y publicidad de la huelga había dejado de representarnos.

No podemos obviar que Frida fue víctima de una relación obsesiva con Diego Rivera.

La historia ya ha revelado que el popular pintor, el de “lápiz en mano” como dice la canción, resultaba ser un maltratador psicológico con el que mantuvo una relación desigual que, por mucho que se ha pretendido maquillar bajo la etiqueta de “liberal”, estaba teñida por las desavenencias que muchas veces origina el amor romántico. No pretendo con este planteamiento acusar a la víctima, pero creo que Frida, como muchas mujeres atrapadas en el yugo del romanticismo tóxico, se amoldaba a los caprichos de Diego para no perderlo nunca. Lamentablemente, ella no consiguió renunciar a esa relación y hoy, en el siglo XXI, el movimiento debería tener la conciencia crítica como para defender que Frida fue una transgresora en muchos aspectos, pero en otros su icono sigue perpetuando las relaciones desiguales y patriarcales que sufren muchas mujeres.

¿Por qué todavía el movimiento utiliza a Frida Kahlo como símbolo incansable en todos sus carteles?

Hace unos cuantos años, cayó en mis manos el libro “Rebelarse vende. El negocio de la contracultura”, de Joseph Heath y Andrew Potter. Según estos dos profesores universitarios canadienses, la contracultura sigue siendo un reflejo del capitalismo. Estos dos autores enarbolan una crítica muy afilada contra cualquier movimiento contracultural, haciendo especial hincapié en el movimiento hippy de los años 60. Para ellos, no existió un enfrentamiento claro entre la contracultura de aquella época y la ideología capitalista a la que pretendían atacar, porque ambas perpetúan los mismos valores. Es como si la contracultura no fuese más que un apéndice de ese enorme monstruo que llamamos capitalismo.

En este sentido, el feminismo, en tanto que quiere oponerse a la cultura patriarcal dominante, se puede definir como movimiento contracultural. Pero ¡cuidado! Según Heath y Potter, a pesar de su intención de romper contra los esquemas establecidos, sigue siendo susceptible de verse atrapado entre los tentáculos de la mercantilización del propio sistema contra el que quiere luchar. El rostro de Frida se ha popularizado sobre innumerables objetos -tazas, camisetas, cojines, bolsos- tanto como el logo de los Ramones o la cara del Che. El propio capitalismo se ha encargado de cosificar a Frida, hasta convencernos de que es el mejor icono que podría tener el feminismo.

Quisiera que el nuevo icono del feminismo fuese una mujer, cis o trans, negra, mulata o asiática, que plantase cara al patriarcado de a pie. No necesariamente burguesa, como estamos acostumbradas. Clic para tuitear

Una feminista de trincheras, gorda o flaca, que sorteara los entresijos del capitalismo, que planteara una lucha antisistema. Me gustaría que mi nuevo icono no estuviese asociado a ningún hombre. Que no conociera de ningún amor frustrado, ni tóxico, sino del amor libre, disociado de yugos y dependencias.

 

https://www.elespanol.com/cultura/20170706/frida-kahlo-feminista-diego-rivera/229227629_0.html

https://feminopraxis.com/2017/09/06/frida-kahlo-un-referente-erroneo-del-feminismo/

 

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