Banoffee de fresa al cardamomo y jengibre

IMG_20170917_123332303_HDRHay una constante en mí que se repite cada vez que alguien me invita a comer: yo llevo el postre. Me chifla preparar tartas para compartir. El momento de sacarlas a la mesa es un acto narcisista que me encanta; una exhibición de mí misma, pero también un acto de generosidad que me hace un poco más feliz.

El otro día preparé este banoffee helado de fresa que, si bien la base y la inspiración no son mías, sino de María Cañizares (sweetsaltykitchen), es cierto que la he reversionado a mi manera. El resultado fue tan espectacular, que esta vez me he apuntado las cantidades a conciencia para no olvidarme jamás de los jamases. El banofee es mi tarta preferida, pero admito que esta supera la receta tradicional. Os animo a prepararla, porque todo el mundo va a flipar cuando digáis que no lleva azúcar, sino ingredientes súper sanos.

¡Ah! Intentad que las fresas sean ecológicas porque, por si no lo sabéis ya, suelen ser las frutas que más pesticidas llevan.

Ingredientes para la galleta:

(CS= cucharada sopera; cp= cucharada de postre; cc=cucharada de café; T=taza)

  • 130 g copos de avena
  • 50 g nueces
  • 3 CS cacao en polvo
  • 2-3 CS aceite de coco
  • 2 CS sirope arce
  • 1 pizca de sal

Ingredientes para el helado de fresa al cardamomo y jengibre:

  • 150 g de anacardos (previamente remojados durante, al menos, 6 horas)
  • 250 g de fresas ecológicas
  • 1 lata de leche de coco
  • 6 dátiles
  • 1 CS de polvo de remolacha (opcional pero muy recomendable para conseguir un color rosa precioso)
  • 6 bayas de cardamomo (muy pero que muy bien picadas y convertidas en polvillo)
  • 2 cc zumo de limón
  • 1 cc de jengibre
  • ½ cc de vinagre (de vino o de manzana)

Toffee de dátiles:

  • 12 dátiles (verificar en los ingredientes que sean 100% dátiles y no lleven ninguna marranada, edulcorantes o azúcar)
  • 50 cl agua mineral
  • 1 cp de zumo limón
  • 1 pizca de sal

Chocolate para decorar:

  • ¼ T de aceite de coco derretido
  • ¼ T de cacao en polvo
  • 1/8 T sirope de arce o melaza de arroz

Otros

  • 2-3 plátanos
  • 3-4 fresas

Comenzar por el helado de fresa, triturando todos los ingredientes y llevando la preparación al congelador. Si utilizáis máquina de hacer helados, será más sencillo, aunque yo no la he necesitado. Basta con que vayáis triturando la mezcla después de una hora, y luego otra vez a la siguiente hora para evitar que se formen cristales de hielo.

Para preparar la base de la tarta cubrir un molde desmoldable (el mío de 26 cm) con papel sulfurizado. Triturar todos los ingredientes hasta formar una pasta un poco húmeda que se pueda extender sobre la base del molde. Aplastarla bien con un tenedor hasta que quede compacta. Hornear a 180⁰C por arriba y por abajo (preferentemente con ventilador) unos 15 minutos. Veréis que queda una galleta dura y compacta. Tendréis que resistir para no hincarle el diente todavía, porque huele súper bien. Dejar enfriar.

Triturar todos los ingredientes del toffee de dátiles. Contrarrestar un poco el sabor dulce de los dátiles con la acidez del limón hasta que sea de vuestro agrado. Extender el toffee sobre la base de galleta.

Cortar los plátanos en rodajas de 0,5 cm de espesor. Disponerlas sobre toffee cubriendo al máximo la base.

Preparar el chocolate mezclando muy bien los tres ingredientes. Si veis que queda muy espeso, podéis añadir un poco más de sirope de arce o de aceite de coco derretido. No os preocupéis si está muy líquido porque se solidificará inmediatamente en contacto con el helado.

Verter el helado de fresa por encima de la base de galleta, toffee y plátanos, repartiéndolo bien. Este paso lo podéis hacer cuando el helado haya empezado a cuajar, que será tras 2 ó 3 horas en el congelador.

Decorar con algunas fresas laminadas y el chocolate que habéis hecho para la cobertura. Cubrir con film transparente y llevar al congelador. Lo ideal es que el proceso de congelación (desde que ponéis la base de helado por primera vez en el congelador) sea de unas 4-5 horas. Si está muy congelada, deberéis tenerla 20 minutos o menos a temperatura ambiente antes de comerla. La textura ideal es que sea un helado cremoso, pero no demasiado sólido.

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¡Qué aproveche!

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